Cuando la saga empezó a dar síntomas de agotamiento, supo ir dejando atrás las competiciones callejeras, para tornarse primero en una especie de reboot de la franquicia al reunir a los principales protagonistas de las distintas entregas, luego pasar al cine de robos de bancos y finalmente en una suerte de películas de espías/agentes especiales que en nada tiene que envidiar a, por ejemplo, la saga Misión Imposible.