Pasados unos 15-20 minutos el/la profesional esteticista retirará la envoltura y el chocolate y realizará un masaje que ayude a la distribución de los principios activos que la piel acaba de recibir. En otras ocasiones, el masaje se lleva a cabo al tiempo que se extiende el chocolate. En ambos casos, la sensación es de lo más agradable y la piel queda tersa, suave y con un dulce aroma que puede resultar irresistible.