La cafeína puede engañar a tu cerebro y dar la sensación de que se está menos ebrio, tal y como se explica en Men’s Health.
El alcohol provoca que aumenten los niveles de dopamina (conocida como la hormona de la felicidad) y, a su vez, esto hace que se active la producción de un químico llamado adenosín monofosfato cíclico, que es lo que desarrolla en la persona ebria una sensación de mayor energía, deshinibición, alegría y ganas de hablar.