El dueño de este bar tan peculiar se llama Hsin Hsia, tiene 43 años y decidió abrir el negocio al ver el gran interés que genera allí todo lo relacionado con los vampiros. Eso sí, asegura que esto sólo ocurre con los jóvenes, pues «la gente más mayor encuentra raro que los refrescos sólo estén disponibles en bolsas de sangre».