En el mar, no sólo serás el capitán de tu propia nave, sino que también tendrás que enfrentarte a un mar bravío, a tiburones asesinos, y a los constantes ataques de las embarcaciones templarias. No te faltarán cañones y armamento personal, pero deberás sacarle el máximo provecho para no ahogarte en las mortales aguas del Atlántico caribeño.