Carrellas señala que nuestras primeras experiencias sexuales determinan cómo nos comportaremos en el futuro. Como estas suelen tener lugar de manera furtiva, a espaldas de nuestros padres, damos por hecho que el sexo ha de ser “rápido y silencioso”, por si nos pillan. Una idea que, incluso cuando somos adultos y tenemos nuestra propia casa, sigue estando presente. Sin embargo, el mejor sexo es en muy pocas ocasiones rápido y silencioso.