Otros consejos en la misma línea son utilizar imágenes o novelas eróticas que estimulen nuestra imaginación. No hay que mirarlas, sino observarlas, detenerse en ellas y descubrir por qué nos atraen. Pasear por paisajes que consideremos bellos o tomarnos un buen rato en el que relajarnos en la bañera pueden ayudarnos a descubrir nuestra sensualidad, señala Carrellas, que en el fondo es de lo que trata todo esto.