Un buen amante no es aquel que tiene un pene de más de 15 cm, capaz de aguantar mucho rato antes de correrse y que además le dedica un tiempo a los preliminares. El que es bueno de verdad ama con todo su cuerpo, con todo su corazón y con toda el alma, sabe valorar la relación en toda su amplitud y por lo tanto no pone expectativas, está seguro de sí mismo, si quiere, puede prescindir de la penetración.