Si, ya sabemos que un bollo de vez en cuando no hace daño a nadie y además son muy baratos, pero olvídalos si tu objetivo es mantener una buena definición. Están llenos de azúcares simples, harinas refinadas y grasas poco saludables, aportan pocos micronutrientes y tienen demasiadas calorías. Además, son todo lo contrario a un alimento saciante, por lo que necesitarás más y más para satisfacer tu voracidad.