El primer sábado teníamos que ir con vestido, tacones y maquilladísimas cual escopeta de Homer (bueno, no tanto). Yo ya sabía cómo iba a ser aquel día, que ya había pasado muchos así desde que conozco a Bárbara.
El primer sábado teníamos que ir con vestido, tacones y maquilladísimas cual escopeta de Homer (bueno, no tanto). Yo ya sabía cómo iba a ser aquel día, que ya había pasado muchos así desde que conozco a Bárbara.