Ese día lo pasamos súper tranquilas, sin buitres, ni teléfonos de camareros, ni agobios en la disco. Sólo nos llevamos un par de «qué chicas más guapas» en el Bar Pepe de rigor y el Facebook de un chico muy simpático que conocimos en la barra.
Ese día lo pasamos súper tranquilas, sin buitres, ni teléfonos de camareros, ni agobios en la disco. Sólo nos llevamos un par de «qué chicas más guapas» en el Bar Pepe de rigor y el Facebook de un chico muy simpático que conocimos en la barra.