El sábado siguiente hicimos exactamente lo mismo y en los mismos lugares, pero en coleta, vaqueros, zapatillas y con la cara lavada.
Como si fuéramos al campo. Nunca había visto a Bárbara sin maquillar. Fue como cuando en las revistas te encuentras a Eva Longoria, Jennifer López o Mila Kunis sin una gota de base y dices: «¡Oh sí, son normales!».