En el primer caso, se pretende obtener un resultado positivo con el acto, sería algo así como «quiero aumentar la intimidad con mi pareja». En el segundo, el sexo es la forma de evadir algo negativo, de evitar conflictos o de no sentirse culpable. A la vez, estas dos categorías se dividen en dos, según los argumentos se centren en uno mismo o en la pareja.