Eso sí, siempre teniendo en cuenta que hay que evitar las grasas saturadas provenientes de aderezos, salsas, aceites… Los dulces e hidratos refinados deben desaparecer de la dieta, dando paso a hidratos complejos y en menores cantidades. Eso sí, nunca los debemos eliminar por completo de la dieta, sino que simplemente con reducirlos y mejorar su calidad será más que suficiente. Es importante realizar siempre cinco comidas para evitar que nuestro organismo pase hambre y tienda a acumular reservas de grasa para los periodos de hambre.
Ejercicio aeróbico en nuestras rutinas de entrenamiento