Que las mujeres fingen en la cama es algo con lo que el género masculino tiene que convivir. La técnica es fácil, no les hace falta ser unas diosas de la interpretación para que sus pseudoorgasmos parezcan reales. Basta con acelerar la respiración, subir la intensidad de gemidos y gritos, mover las caderas de adelante hacia atrás y simular espasmos y contracciones vaginales.