Ser hipster va más allá de una estética o un gusto musical concreto. Es una forma de vida. Lo más divertido es que el hipster se supone que rechaza aquello que hace o gusta a las masas, en un ejercicio de reafirmar su personalidad.
Ser hipster va más allá de una estética o un gusto musical concreto. Es una forma de vida. Lo más divertido es que el hipster se supone que rechaza aquello que hace o gusta a las masas, en un ejercicio de reafirmar su personalidad.