Debido a la dificultad que hay para encontrar pareja en la profundidad, pues hay poca abundancia de organismos, han tenido que adaptar también la reproducción: emiten luz, sonidos o feromonas para atraer a su pareja; son hermafroditas o bien mantienen relaciones de pareja de larga duración. Hay un caso extremo, el del pejesapo (en la foto), en el cual el macho es diminuto y vive pegado a la hembra.