“Hay que aprender a escuchar al cuerpo, que en verano pide preparaciones frescas, livianas y saludables”, afirma Soler. Y añade, “evitando consumir alimentos grasos y pesados. Además de la alimentación, también ha que cuidar la exposición al sol utilizando siempre protector solar, gafas, y sobre todo, no hay que olvidar la hidratación”.