Para superar esta situación generada por nuestra propia forma de ver las cosas, es importante abandonar las auto-exigencias, dejar de creer que somos imprescindibles, y modificar creencias negativas y erróneas. Estas últimas se manifiestan en pensamientos del tipo: “si no lo hago yo, no lo hace nadie”, o “nadie lo hace tan bien como yo”. Tirar de una pizca de humildad cuando tenemos estas creencias, y aprender a pedir ayuda, puede ser una medicina muy eficiente.