Esperamos las vacaciones como un niño espera un juguete, y vivimos estos días sin horarios y obligaciones como si fuesen eternos, por lo que al regresar a la inevitable realidad, es como si le quitasen al niño ese juguete tan ansiado.
Esperamos las vacaciones como un niño espera un juguete, y vivimos estos días sin horarios y obligaciones como si fuesen eternos, por lo que al regresar a la inevitable realidad, es como si le quitasen al niño ese juguete tan ansiado.