En la investigación se analizó la actividad en Facebook durante seis meses de personas vivas y otras ya fallecidas. Todos los individuos estudiados habían nacido entre 1945 y 1989, y las comparaciones se establecieron entre sujetos del mismo sexo y edades similares. La primera conclusión fue que quienes están en Facebook viven más años que quienes no lo están. En un año, el usuario medio de esta red social tiene un 12 % menos de probabilidades de fallecer que quien no la usa, aunque el estatus socio-económico también influye.