Tu nariz es un rasgo físico muy personal que puede presentar dos tipos de problemas estéticos:
- Los relacionados con la piel que la recubre: brillos, poros abiertos en exceso y puntos negros son los más habituales.
- Los relativos a su forma y tamaño: demasiada anchura, desviaciones del tabique, nariz aguileña (caballete), etc.
Los primeros tienen fácil solución con unos sencillos cuidados destinados a evitar que se acumulen las minúsculas partículas de grasa y sudor que pueden provocar esos brillos no deseados y además la obstrucción de los poros.