Para llevar a cabo estos «rellenos» que crean volúmenes y además consiguen un efecto tensor de la zona se utilizan materiales de última generación (uno de los más comunes es la hidroxiapatita de calcio) que son biocompatibles, aunque algunos expertos advierten del peligro de posibles rechazos que estas sustancias pueden provocar en determinados individuos y de los problemas posteriores.