Pero si queremos darnos una tregua con el sol y la sal del Adriático no podemos olvidarnos de visitar las Murallas de Dubrovnik, construidas en el siglo XIII y evocadoras de gestas históricas, puesto que fueron claves en la defensa de la ciudad contra los turcos, allí por el siglo xv. Por favor, antes de llegar a la cima de la muralla, prepara tu cámara porque las vistas de la ciudad y el mar son impresionantes.