Sus propiedades beneficiosas para el organismo y para la piel se conocen desde la antigüedad y ha sido utilizada como ingrediente de belleza por míticas civilizaciones. En la actualidad, la arcilla forma parte de numerosos tratamientos de belleza y resulta especialmente efectiva a la hora de tratar algunos de los problemas que, con mayor frecuencia, inciden en la piel del hombre como, por ejemplo, la presencia de un exceso de grasa.