El mundo de las empresas tecnológicas que se ha desarrollado en los últimos años en Silicon Valley es sin duda una caso digno de estudio. Con el tiempo se ha convertido en una especie de urbanización de nerds millonarios de lo más estrafalarios que van en bicicleta, se ponen de tofu hasta las orejas y juegan al futbolín en la sala de juegos de la empresa de turno.