Lo cual toma mayor fuerza si seguimos las declaraciones de McDermott, quien añade que «el Templo debe ser un lugar libre de doctrina religiosa, honrando a una figura histórica de la cuenca que fue pionera en la larga lucha por la igualdad de derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros; una lucha que tiene intersección con el mayor esfuerzo de nuestra nación para reconocer, abrazar y sacar fuerza de la profunda diversidad que hace a la sociedad más fuerte y enriquece la vida de todas las personas ».