“La atracción sexual está antes que el pensamiento, no depende de nuestro control, es parte del instinto e involucra los sentidos. Entran en juego la belleza física, los gestos, la mirada, la voz, la personalidad, el olor, el sistema hormonal… Hay muchos aspectos involucrados que hacen que el sexo sea vivido de forma gratificante y genere atracción hacia esa persona. Neurotransmisores como la dopamina están relacionados con la pasión, la excitación, el deseo y zonas cerebrales de recompensa”, advierte Marián Ponte, psicóloga y sexóloga del Centro de Terapias Adala (Barcelona). Todo muy bonito, tanto que podría hacer que esa empatía se convirtiera en algo más. No pasaría nada, si fuera amor lo que buscamos; pero no siempre es así.