Las acciones que estimulan la vasopresina y oxitocina en los mamíferos, asegura la experta estadounidense, son las responsables de quedar enganchados después de una noche de sexo sin ataduras. Una vez que estas hormonas se apoderan del cerebro, un subidón de adrenalina, similar al causado por el consumo de cocaína, provoca empatía y añoranza sobre la pareja sexual inmediata.