Los medios se hicieron eco, recientemente, del caso de una pareja británica que se puso a mantener relaciones en un vuelo entre Manchester e Ibiza. La situación podrá sorprender por su carácter excepcional, pero los movimientos para que más y más gente tenga relaciones durante un vuelo parece que están avanzando. Baste como ejemplo el desarrollo de la aplicación ‘Wingman’, todavía en versión beta, pero que se vende ya como todo un Tinder de los aires para que los trayectos se hagan menos aburridos y en compañía.