Está claro que esperaban tener éxito, la inversión y la legión de seguidores de los libros así lo indicaban, pero lo cierto es que el resultado fue apoteósico. Más allá de a aquellos que ya conocían su versión literaria, Juego de Tronos ha sabido, durante sus primeras cuatro temporadas, atrapar a otros muchísimos televidentes a base de intriga, aventuras, sexo, violencia y dosis medidísimas de magia y fantasía que van aumentando a medida que la serie avanza.