El problema principal del elevado número de estrenos que se producen cada temporada es que la lucha por la audiencia es descarnada y, en muchas ocasiones, ni siquiera vale ser segundo, lo que provoca cancelaciones anticipadas que dejan a innumerables (aunque no suficientes) seguidores compuestos y sin novio, con la duda eterna sobre cuál es el devenir de unos personajes a los que, en ocasiones, han seguido durante años.