Las consecuencias de este fenómeno llegaron a tal extremo que, ante la emisión del final de la serie en EE UU, Cuatro y Fox optaron por una extravagante decisión que marcó un hito en la historia de la televisión en nuestro país: los espectadores españoles que tuvieron el humor de madrugar vieron los últimos episodios de la serie al mismo tiempo que los estadounidenses.