El primer gran caso se dio con Lost. La creciente impaciencia de los seguidores de la serie creada por JJ Abrams provocaba que sus fans más perdidos subtitularan y subieran a la red cada nuevo capítulo a las pocas horas de haberse emitido en EE UU. Esto pronto se tradujo en un declive progresivo, temporada a temporada, en las gráficas de audiencia de Cuatro, que emitía Perdidos en abierto en España.