Tener a la gran Viola Davis en el papel principal (ganadora de un Oscar por Criadas y Señoras) ayuda mucho a sobrellevar una serie que repite el esquema de su hermanastra Scandal, con Kerry Washington en el papel protagonista y gente bailando alrededor de su diosa. Está cargada de secundarios de lujo y jóvenes con un talento más que aceptable, incluida la alocada Paris (Liza Weil) de Las chicas Gilmore. Un placer volver a verla.