Pero si además coincide con un Evan Peters en estado de gracia (podemos verle actualmente en cartelera en la nueva de X-Men, ofreciendo la mejor secuencia de la película en el rol de Mercurio), una Taissa Farmiga que amenaza seriamente con dejar atrás a su hermana y una Frances Conroy que convierte su defecto visual en una inquietante virtud, el resultado no puede ser malo. Es cierto que es la más densa de las tres, pero sirve como perfecta introducción para lo que vendrá después.