Una vez dicho esto, American Horror Story mola. Y mola por lo que ya hemos dicho, porque adapta clásicas leyendas de terror americanas con origen claramente europeo y, sin aportar grandes novedades, ofrece tensión, angustia y diversión a raudales. No le hace falta revolucionar el género, le basta con tener claro qué debe ofrecer a su audiencia y servirlo caliente y en plato de porcelana.