La tercera temporada ya es otro cantar. Titulada Coven, narra las visicitudes de un aquelarre de brujas en el Nueva Orleans de hoy en día. Mucho más lúdica que las anteriores (más hollywoodiense, podríamos decir), el término Horror de su título genérico pierde casi todo el sentido, pero lo cierto es que al no tomarse en serio a sí misma resulta refrescante tras la sacudida de Asylum. A pesar de ser la más floja de las tres, se ve con facilidad, seguramente por lo carismático de los personajes (otra vez Jessica Lange, sí, no me cansaré de decirlo), con la novedad de una histriónica Kathy Bates y con Angela Basset en su salsa como reina del vudú.