Transformar mensajes negativos –“Odio cuando me babeas el cuello”– por lo que sí nos gusta –“Me encanta cuando me mordisqueas la oreja”– para ir dejando claro lo que no queremos repetir.
El buen sexo se planea: el placer de anticiparnos
Aunque sea muy común pensar que el mejor sexo es el que surge espontáneamente, Nelson lo niega tajantemente. Tampoco tenemos que hacernos un croquis ni apuntar en un cuaderno “las estrategias” que van a realizarse en el campo de juego, pero la excitación de anticiparnos mentalmente a la situación puede dar un fuerte empuje al encuentro físico.