Decir qué nos excita puede ayudar a ambas partes a estar más relajadas y, cómo no, a conseguir un mayor placer, pero hay que saber cómo decirlo. Claro que “para algunas personas, hablar durante el acto sexual, incluso puede ser una distracción”, comenta la terapeuta. Podemos aprovechar el contacto total, las miradas, el tacto y, obviamente, los movimientos para hablar sin usar palabras.