Grabado en Los Ángeles, el videoclip muestra una habitación de hotel donde el joven cantautor toca la guitarra, siempre enfundado en una chaqueta perfecto de piel con flecos. Mientras, la modelo se mueve por una playa al ritmo de la música, vistiendo solamente unos jeans skinny de la maison. Todo en blanco y negro, al igual que las demás fotografías que han ido configurando el Saint Laurent Music Project.