Todo explotó hace unos días, cuando Ana no pudo callarse más y le preguntó por todos los mensajes que había visto. Él le contestó que sí, que había tenido algún que otro desliz, pero que aquello era fruto de su estrés y que, ante todo, quería seguir siendo su marido. Que ella era la mujer perfecta para él y que tenían una vida de ensueño. Que no podía tirarlo todo por la borda sólo por algún polvo que otro en los que no había ninguna clase de sentimientos.