Ana es profesora de educación infantil y hasta hace unos días era la esposa del director ejecutivo de una empresa bastante top. Vivían en un ático enorme en el centro, y los fines de semana se escapaban a su chaletazo de la sierra para desconectar del trabajo. Por no hablar del apartamento en Ibiza y los cochecitos que se gastaban. Ahora, Ana está instalada en mi estudio-zulo de 50 metros cuadrados y coge el metro todos los días para ir a trabajar.