Se podría decir que el Rolex Explorer II se volvía un urbanita… Un modelo cómodo de llevar, nada esperpéntico, con dos posibilidades de diales (blanco y negro) que daban lugar a dos concepciones distintas de un mismo reloj.
Se podría decir que el Rolex Explorer II se volvía un urbanita… Un modelo cómodo de llevar, nada esperpéntico, con dos posibilidades de diales (blanco y negro) que daban lugar a dos concepciones distintas de un mismo reloj.