Uno de sus modelos más celebres es el Portuguese, el cual recibe este nombre por ser creado a petición de un par de comerciantes portugueses para vender en el país vecino. En 1938, los dos comerciantes portugueses, Rodríguez y Texeira, se presentaron en la fábrica suiza de IWC con la intención que les fabricaran unos relojes de pulsera que estuvieran a la altura de los cronómetros marinos.