Es un hecho que, a menor oferta laboral de aquello que realmente nos interesa, mayor cantidad de candidatos y menos opciones de ser seleccionado. Este círculo es bien conocido por la mayoría de los aspirantes, y el mismo no hace más que recordar machaconamente al candidato que se trata de una oportunidad en la que no se puede fallar. La consecuencia de esta presión: más ansiedad, estrés y nerviosismo a la hora de enfrentar el reto.