Un ejercicio sencillo pero de gran utilidad que puedes practicar antes de sentarte frente al entrevistador, es respirar profundo unas cinco o diez veces. Inhala el aire por la nariz y exhala por la boca, en lo posible, con la mente “en blanco”.
Un ejercicio sencillo pero de gran utilidad que puedes practicar antes de sentarte frente al entrevistador, es respirar profundo unas cinco o diez veces. Inhala el aire por la nariz y exhala por la boca, en lo posible, con la mente “en blanco”.