A partir de aquí, la compañía I:CO se encarga de cerrar el ciclo de las prendas recogidas para darles un nuevo uso. Aquellas que estén en buen estado se comercializarán en otros países como ropa de segunda mano. Las que no puedan utilizarse como tal, se transformarán en otros productos, como trapos de limpieza. Los tejidos que no puedan reutilizarse, se reciclarán en otros materiales para la industria. Y aquellos que no puedan convertirse en ninguna de estas tres cosas, se destinarán para producir energía.