Reducir el consumo de azúcar, aumentar el ejercicio físico, dejar de fumar y evitar el estrés, son cambios que ayudan a bajar la presión arterial.
¿Sabías qué?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de azúcares libres (el azúcar en el café, los postres, la comida precocinada, etc.) a menos del 10% de la ingesta calórica total. Eso equivale a no más de 50 g de azúcar al día (unas 10 cucharaditas) para un adulto medio. Pero, obviamente, ¡menos es siempre mejor!