El resultado analizado en un grupo de 15 sujetos, sometidos a tres tipos de dietas diferentes, confirmó que el consumo de queso y leche ayudaba al aumento de las bacterias intestinales y de la actividad metabólica.
Un dato que no debemos olvidar
Como ha quedado demostrado, en ocasiones tenemos ideas preconcebidas de determinados alimentos, sobre todo en el caso de aquellos que poseen un mayor contenido en grasa, motivo por el cual solemos optar sin pensarlo por aquellos sustitutos que nos ofrecen como ligth o bajos en grasas.